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miércoles, 12 de agosto de 2009

Amigos son los Amigos...Un bonito cuento de Paulo Coelho.



Un hombre, su caballo y su perro iban por una carretera. Cuando
pasaban cerca de un árbol enorme cayó un rayo y los tres murieron
fulminados.

Pero el hombre no se dio cuenta de que ya había abandonado este
mundo, y prosiguió su camino con sus dos animales (a veces los
muertos andan un cierto tiempo antes de ser conscientes de su nueva
condición...)
La carretera era muy larga y colina arriba. El sol era muy intenso,
y ellos estaban sudados y sedientos.

En una curva del camino vieron un magnifico portal de mármol, que
conducía a una plaza pavimentada con adoquines de oro. El caminante se
dirigió al hombre que custodiaba la entrada y entabló con él, el
siguiente diálogo:
- Buenos días.
- Buenos días - Respondió el guardián.
- ¿Cómo se llama este lugar tan bonito?
- Esto es el Cielo.
- ¡Qué bien que hayamos llegado al Cielo, porque estamos sedientos!
- Usted puede entrar y beber tanta agua como quiera. Y el guardián
señaló la fuente.
- Pero mi caballo y mi perro también tienen sed...
- Lo siento mucho - Dijo el guardián- pero aquí no se permite la
entrada a los animales.

El hombre se levantó con gran disgusto, puesto que tenía muchísima sed,
pero no pensaba beber solo. Dio las gracias al guardián y siguió
adelante.

Después de caminar un buen rato cuesta arriba, ya exhaustos los
tres, llegaron a otro sitio, cuya entrada estaba marcada por una
puerta vieja que daba a un camino de tierra rodeado de árboles.

A la sombra de uno de los árboles había un hombre echado, con ya
cabeza cubierta por un sombrero. Posiblemente dormía.

- Buenos días - dijo el caminante.
- El hombre respondió con un gesto de la cabeza.
-Tenemos mucha sed, mi caballo, mi perro y yo.
- Hay una fuente entre aquellas rocas - dijo el hombre, indicando el lugar.
- Podéis beber toda el agua como queráis El hombre, el caballo y el
perro fueron a la fuente y calmaron su sed.


El caminante volvió atrás para dar las gracias al hombre.

- Podéis volver siempre que queráis - Le respondió éste.
- A propósito ¿Cómo se llama este lugar?- preguntó el hombre.
- CIELO.
- ¿El Cielo? Pero si el guardián del portal de mármol me ha
dicho que aquello era el Cielo!
- Aquello no era el Cielo. Era el Infierno - contestó el guardián.

-

El caminante quedó perplejo.
- ¡Deberíais prohibir que utilicen vuestro nombre! Esta
información falsa debe provocar grandes confusiones! - advirtió el
caminante.

- ¡De ninguna manera!-increpó el hombre - En realidad, nos hacen un gran
favor, porque allí se quedan todos los que son capaces de abandonar
a sus mejores amigos...


(Paulo Coelho)