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sábado, 23 de enero de 2010

¿Quién está detrás de Facebook, el portal de los amigos?

¿Qué es Facebook? ¿quién está detrás de ese proyecto? ¿es tan espontáneo como dicen? ¿obedece sólo a las iniciativas ciudadanas sin ninguna ideología detrás?

Wikipedia lo presenta como un sitio web de redes sociales. Los usuarios pueden participar en una o más redes, en relación con su situación académica, su lugar de trabajo o región geográfica.

El periodista Tom Hodgkinson lo investigó y aportó muchas claves en el diario británico The Guardian el pasado mes de enero [1]. La mayoría de la información siguiente procede de ese trabajo.

Facebook afirma tener 59 millones de usuarios activos, incluyendo 7 millones en el Reino Unido, el tercer cliente por su tamaño de Facebook después de EE.UU. y Canadá. Según Hodgkinson serían 59 millones de ingenuos los cuales han ofrecido su información de la tarjeta de identidad y preferencias de consumo a un negocio estadounidense del que no saben nada. En estos momentos dos millones más se suman cada semana. A este ritmo Facebook tendrá más de 200 millones de usuarios activos en estos días del próximo año.

Entre los grupos de usuarios tenemos «Un millón de voces contra las Farc» (130.000 inscritos), «Mil personas que odian a Hugo Chavez» (1.300 abonados) y «Yo también quiero ver muertos a los de las Farc» (8.200 usuarios), lo que nos da idea de su línea ideológica en lo referente a Colombia.

Uno recibe generalmente por correo electrónico un mensaje como el de aquí arriba, de parte de un amigo que con buenas intenciones (y sin saber lo que esto implica) lo invita a inscribirse y participar en Facebook.

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Según preciso una fuente especializada que pidió el anonimato, se descubrió que Facebook es un arma militar de espionaje y desestabilización, creada por los sectores más extremistas de derecha (los siniestros "neocons" o neoconservadores) para captar información de los usuarios y manipularlos con fines geopolíticos y estratégicos.

Según la fuente, en Facebook participan todos los 16 servicios de inteligencia de los Estados Unidos, comenzando por la CIA, el Pentágono y el Departamento de Defensa. "Todo lo colectan y todo lo guardan. Nada se les escapa: fotos, correos electrónicos, conversaciones, imágenes, música, etc..

Con eso establecen un «perfil»"psico-socio-político de cada sujeto y así te mantienen en la mira. Una vez ingresas, ya no te dejan salir; y si lo logras, toda tu información privada queda ahí".

En la parte de explotación comercial y consumismo, según The Guardian, están comerciantes sin escrúpulos de Silicon Valley, Coca Cola, Microsoft, Blockbuster, Sony Pictures, Verizon y Conde Nast, entre otras más.

"Es un servicio que fomenta el individualismo para mantener un mayor control de la masa. Generalmente hace creer a los imbéciles que ellos son importantes y los lleva a cometer cualquier acto que los verdaderos interesados deseen efectuar sin una participación directa que los implique. Si pongo una buena foto mía con una lista de mis cosas favoritas, puedo construir una representación artificial de quién soy. También estimula una competitividad inquietante en la amistad: parecería que con los amigos la calidad no cuenta y la cantidad es reina”, añade Tom Hodgkinson.

“No se necesita mucho cerebro para formar parte del grupo y siempre te incentivan a reclutar más ’amigos’. –añade- Vales por el número de ’amigos’ que reclutes. No en vano son Estados Unidos y Canadá y Reino Unido los países con más suscriptores", casualmente los que mantienen más tropas ocupando Iraq y Afganistán.

Facebook es un proyecto bien financiado, detrás de él se encuentra un grupo de capitalistas de riesgo de Silicon Valley, con una clara y definida ideología que reflejan en su portal y esperan difundir por el mundo. Como antes PayPal, es un experimento social, una expresión de una clase particular de neoconservador. En Facebook, puedes ser todo lo libre que quieras siempre que no te importe que te bombardeen con anuncios publicitarios de las mayores marcas del mundo. Como en el caso de PayPal, las fronteras nacionales son algo del pasado.

Aunque el proyecto fue concebido inicialmente por la estrella de las portadas en los medios Mark Zuckerberg, la verdadera persona que hay tras Facebook es el capitalista de riesgo y filósofo futurista de Silicon Valley, Peter Thiel.Sólo tres miembros integran el consejo de Facebook, y son Thiel, Zuckerberg y un tercer inversionista llamado Jim Breyer de una firma de capital de riesgo llamada Accel Partners. Thiel invirtió 500.000 dólares en Facebook cuando los estudiantes de Harvard Zuckerberg, Chris Hughes y Dustin Moskowitz fueron a verlo en San Francisco en junio de 2004, poco después de lanzar el sitio. Se dice que Thiel ahora posee un 7% de Facebook, que según la actual valoración de 15.000 millones de dólares, serían más de 1.000 millones.


El portal de Facebook en castellano sugeriéndole que se inscriba aparece así: ver el sitio web de Facebook.
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Thiel es generalmente considerado en Silicon Valley y en la escena del capital de riesgo de EE.UU. como un genio liberal, en el sentido económico del término. Es cofundador y presidente del sistema bancario virtual PayPal, que vendió a EBay por 1.500 millones de dólares, embolsándose personalmente 55 millones. También dirige un fondo de riesgo de 3.000 millones de dólares llamado Clarium Capital Management y un fondo de capital de riesgo llamado Founders Fund.

La revista Bloomberg Markets lo llamó recientemente «uno de los gerentes más exitosos de fondos de riesgo del país». Ha ganado dinero apostando al aumento de los precios del petróleo y prediciendo correctamente que el dólar se debilitaría. Él y sus compañeros de una riqueza insultante de Silican Valley han sido calificados recientemente de «la mafia de Paypal» por la revista Fortune, cuyo periodista también señaló que Thiel tiene un asistente uniformado y un supercoche McLaren de 500.000 dólares.

Pero Thiel es más que un capitalista astuto y avaricioso. Es un filósofo futurista y un activista neoconservador. Graduado en filosofía de Stanford, es coautor en 1998 de un libro llamado «El mito de la diversidad», todo un ataque detallado al progresismo y la ideología multiculturalista que dominaba en Stanford. Afirmó que la «multicultura» suponía una disminución de las libertades individuales.

Mientras era estudiante en Stanford, Thiel fundó una revista derechista, que sigue existiendo, llamada The Stanford Review. Es también miembro de TheVanguard.Org, un grupo de presión neoconservador que opera en Internet y que fue establecido para atacar a MoveOn.org, un grupo de presión progresista que trabaja en la red. Thiel se califica de “muy liberal”, en la expresión económica del término.

TheVanguard está dirigido por Rod D Martin, un filósofo-capitalista a quien Thiel admira considerablemente.

El siguiente extracto de su sitio en la red dará una idea de su visión del mundo: «TheVanguard.Org es una comunidad en línea de estadounidenses que creen en valores conservadores, el libre mercado y el gobierno limitado como el mejor medio de llevar esperanza y cada vez más oportunidad a todos, especialmente a los más pobres entre nosotros. Su objetivo es promover políticas que rediseñarán a EE.UU. y al globo.» The Vanguard describe sus políticas como “reaganista/thatcherista”. El mensaje de su presidente dice: “Hoy enseñaremos a MoveOn, Hillary y a los medios de izquierda algunas lecciones que nunca se imaginaron.”

Claramente, Facebook es otro experimento supercapitalista: ¿puede ganarse dinero con la amistad? ¿pueden crearse comunidades libres de fronteras nacionales y luego venderles Coca-Cola?

El tercer miembro del consejo de Facebook es Jim Breyer. Es socio de la firma de capital de riesgo Accel Partners, que invirtió 12,7 millones de dólares en Facebook en abril de 2005. Miembro también del consejo de gigantes estadounidenses como Wal-Mart, de reconocida trayectoria de abusos laborales, y Marvel Entertainment. Además fue presidente de la Asociación Nacional de Capital de Riesgo (NVCA).

Este es el tipo de gente que provoca muchos de los acontecimientos económicos de Estados Unidos porque invierten en los nuevos jóvenes talentos, los Zuckerberg y gente parecida. La más reciente ampliación de capital de Facebook fue dirigida por una compañía llamada Greylock VentureCapital, que invirtió la suma de 27,5 millones de dólares. Uno de los principales socios de Greylock se llama Cox, otro ex presidente de la NVCA, que también está en el consejo de In-Q-Tel.

¿Qué es In-Q-Tel? Bueno, créanlo o no (y compruebe su sitio en la red), es el ala de capital de riesgo de la CIA. Después del 11-S, la comunidad de los servicios de inteligencia se excitó tanto con las posibilidades de nueva tecnología y de las innovaciones que se estaban realizando en el sector privado, que en 1999 estableció su propio fondo de capital de riesgo, In-Q-Tel, que «identifica a y se asocia con compañías que desarrollan tecnologías de vanguardia para ayudar a entregas esas soluciones a la Agencia Central de Inteligencia y a la Comunidad de Inteligencia (IC) de EE.UU. para impulsar sus misiones».

El departamento de defensa de EE.UU. y la CIA aman la tecnología porque facilita el espionaje. «Tenemos que encontrar nuevas maneras de disuadir a nuevos adversarios», dijo el secretario de defensa Donald Rumsfeld en 2003. «Tenemos que dar el salto a la era de la información, que es el fundamento crítico de nuestros esfuerzos de transformación», añadió. El primer presidente de In-Q-Tel fue Gilman Louie, quien sirvió en el consejo de la NVCA con Breyer.

Otro personaje clave en el equipo de In-Q-Tel es Anita K Jones, ex directora de investigación y diseño de la defensa para el departamento de defensa de EE.UU. y – con Breyer – miembro del consejo de BBN Technologies. Cuando abandonó el departamento de defensa de EE.UU., el senador Chuck Robb le rindió el siguiente homenaje: «Ella juntó las comunidades de la tecnología y de la operación militares para diseñar planes detallados para sustentar la dominación de EE.UU. en el campo de batalla en el próximo siglo».
Barras y estrellas

Ahora bien, aunque no se acepte la idea de que Facebook sea una especie de extensión del programa imperialista estadounidense cruzado con un instrumento masivo de recolección de información, no hay modo de negar que como negocio, es puro mega-genio. Algunos ingenuos de la red han sugerido que su valoración de 15.000 millones de dólares es excesiva, pero el periodista de The Guardian Tom Hodgkinson la considera demasiado modesta. Según él su potencial de crecimiento es virtualmente ilimitado. «Queremos que todos puedan utilizar Facebook», dice la voz impersonal de Gran Hermano en el sitio en la Red.


Y es el enorme potencial de Facebook lo que condujo a Microsoft a comprar un 1,6% por 240 millones de dólares. Un rumor reciente dice que el inversionista asiático Lee Ka-Shing, de quien se dice que es el noveno hombre más rico del mundo, ha comprado un 0,4% de Facebook por 60 millones de dólares.


De forma que todo esto es lo que hay detrás de la «espontánea» movilización por Internet contra las FARC: dinero y CIA. Lo de siempre.

Pascual Serrano

Periodista español. Fundador de la fraterna revista electrónica Rebelión. Colabora en una decena de publicaciones latinoamericanas sobre temas de comunicación y política internacional. Su último libro es Perlas 2. Patrañas, disparates y trapacerías en los medios de comunicación editado en España por El Viejo Topo. Es miembro del Consejo de redacción de las revistas Mundo Obrero, El Otro País y Pueblos, donde colabora habitualmente.

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jueves, 21 de enero de 2010

Por qué más es menos

Eduard Punset dirige este programa: ¿Somos más libres por tener más donde elegir… o más bien nos ahogamos en el océano de posibilidades que tenemos a nuestro alcance? El psicólogo Barry Schwartz nos da en Redes algunos consejos para no sucumbir a la perpetua insatisfacción que nos persigue en la sociedad moderna marcada por la abundancia.

aqui teneis el enlace para ver el programa que habla sobre ello,copiar i pegar en el navegador para poderlo ver

http://blip.tv/file/3058630



SALUDOS!!!

miércoles, 13 de enero de 2010

El tobogán de la codicia (Publicado por Antonio)

Hoy os presento una reflexión muy personal, basada en una opinión con claro componente subjetivo, en tanto son percibidas y argumentadas desde una visión singular, la mía. Las opiniones que se vierten son convicciones propias que se han ido fraguando a lo largo de mi forma de ver y entender la vida, modulada por mis propios principios y valores, por mi razonamiento y discernimiento, con mayor o menor acierto.
Son convicciones como pueden ser las vuestras, pero estas son las mías. Si te decides a leerlas espero que no te cansen y, en todo caso, estás invitado a comentarlas.




La historia se ha fraguado desde el poder y la guerra, desde la imposición y el arrebato, desde el saqueo y la muerte, desde la sumisión y el castigo; en suma, desde los intereses de las clases dominantes y sus adláteres. O sea, ha estado marcada por la codicia. Los otros principios como la solidaridad y la justicia han estado subordinados, cuando no controlados, a los objetivos de interés principal.

La codicia forma parte del ser humano, a la par que otras muchas características que conviven en nuestro interior. Tiene su origen en el egoísmo miope que garantiza la perpetuación de la especie. Digo miope, porque el ser humano está motivado por tres instintos básicos encaminados a esa perpetuación, como son: la nutrición, la reproducción y la socialización. En todos ellos hay un proceso de negociación con los semejantes para intercambiar bienes y cubrir necesidades, para conseguir alimentos, para buscar pareja de reproducción, para ayudarnos y defendernos de los enemigos que acechan y de los depredadores. Por tanto la codicia, debe ser reprimida, controlada y negociada para que en ningún caso impida el acuerdo de intercambio, para que no frustre el proceso de socialización; pero, si es posible, sacaremos la máxima tajada del negocio usando nuestra capacidad intelectiva y el poder que podamos ejercer.

Por otro lado, somos sujetos dicotómicos donde se conjugan elementos opuestos. Yo diría más, se establece una línea entre esos elementos opuestos, extremos, y nos movemos por ella acercándonos a uno u otro lado según el caso. Pero ¿que define que nos acerquemos más o menos a un lado u otro? ¿Que estemos más cerca del amor o del odio, de la generosidad o del egoísmo, de la comprensión o la intolerancia, de la caridad o de la tacañería, de la justicia o de la arbitrariedad, de la bondad o de la maldad…? En suma, somos capaces de lo más vil y de lo más sublime.

Yo creo que hay dos elementos claves, uno interno y otro externo, aunque están íntimamente relacionados. El interno lo conforman los principios y valores del propio sujeto, su conciencia y compromiso social, su ética y cuantas virtudes y defectos le arropan y acompañan, su personalidad. El externo, que en cierta medida fraguó al interno, hace alusión a las conductas y comportamientos sociales. Estos comportamientos no son totalmente generalizables, pues existen matices propios asociados a los roles de cada grupo social… la conducta de un militar, de un religioso, de un obrero, de un capitalista, de un profesional de de tal o cual actividad, etc… tiene características e intereses diferentes en función del rol social que se le asigne.

La formación e imposición de las culturas también se fraguó para sostener esos mismos intereses, y la estructura social que lo soporte, como es lógico. Los principios y valores, la ética y la moral de una sociedad, se estructuró en esas culturas y, para darle mayor poder y dominancia sobre la gente, se ampararon en dioses, que avalaron esos comportamientos. Establecieron premios y castigos, respaldo divinos a sus leyes hasta avalar la ejecución y muerte de seres humanos como algo aprobado y designado por la divinidad, quedando conjugado en los credos religiosos. Todo estaba justificado si protegía o hacía bien al grupo.

Pero el grupo no era homogéneo, era heterogéneo, cargado de diferenciaciones, de clases y roles propios de cada una de ellas, de servilismos y dependencias, estratificado como una pirámide donde la base era la mayoría y el vértice unos pocos. Arriba la cabeza pensante, abajo la mano de obra obedeciendo, en medio los intermediarios, motivados por un reconocimiento social y las mejoras económicas sobre la base, que les hacía ejecutores y leales al poder. El servilismo del oprimido era el garante de la perpetuación del poderío del opresor.

Resultado: Una sociedad con un grupo dominante, que acumula el capital y el poder sobre la producción y las finanzas, una clase media conformista con un relativo buen nivel económico, una clase baja sin grandes conocimientos ni posibilidades de desarrollo personal e intelectual. Este esquema se mantiene a lo largo de la historia, comportándose como un acordeón según las etapas y los países; acercándose en los desarrollados a una gran clase media y trabajadora que vive al amparo del salario, con una importante capa marginal de sujetos de deshecho, y un grupo de ricos inversores que manejan el capital.

El mensaje es bien claro; si yo, como empresario, gano mucho tú tendrás el beneficio del trabajo, pero la empresa que crecerá, con tu trabajo y mi dinero, será exclusivamente mía. Tu trabajo será pagado con la suficiencia para que puedas vivir y cubrir tus necesidades básicas, pero nada más… Yo creo el trabajo y, si retraigo mi dinero y no invierto, tú te quedas en la calle sin salario. Así es que vete con cuidado… porque te interesa que mi mesa esté bien llena para que caigan las migajas de ella y tú puedas comer algo. Tu pobreza solo se palia con la abundancia de mi riqueza.

Al hablar de codicia hemos de observar que, si hay algún colectivo que ejerza, potencie y valore esta conducta, es el capitalista, el empresariado, el mundo de las finanzas, donde la competitividad y la confrontación por el mercado y por los beneficios es manifiesta. A lo largo de la historia han dado sobrada cuenta de ello. El desarrollo de la banca, la acción especuladora de las bolsas, el acopio de capital, el abuso sobre el trabajador, el control de las instituciones, el manejo de los medios de comunicación, el dominio directo del poder en determinados regímenes, la compra y/o chantaje de políticos en la democracia, el apoyo al sistema desde las estructuras y jerarquías eclesiásticas o religiosas aunque digan lo contrario, el uso de la bandera y el concepto de patria, la difusión de la idea de que el ciudadano está al servicio del estado (de la patria) y no este al servicio del ciudadano, etc…, “sin entrar en que el problema está en la propia concepción de la empresa como un bien personal en contraposición a un bien social…”, todo ello conforman una filosofía de vida social y política que ancla en el pasado buscando la pervivencia en el futuro, que ha estado y está integrado en nuestra cultura.

Pues bien, cuando se han obviado los valores humanos; cuando se han perdido los esquemas de concebir la actividad productiva como un servicio a los demás para buscar el desarrollo del colectivo social; cuando los intereses de un grupo minoritario están por encima de los colectivos; cuando se entiende el mundo financiero y empresarial como una batalla de lobos hambrientos; cuando se crea terror y miedo en la gente para dar salida a productos farmacéuticos, como el caso del agripe A, mientras se mueren de hambre y de enfermedades endémicas millones de niños y adultos en el mundo; cuando la solidaridad pasa por entregar las migajas para limpiar conciencias en plan caridad; cuando la indiferencia ante el dolor y la muerte se reviste de cinismo invadiendo países para llevarles la democracia y lo que se persigue son sus materias primas y su mercado; cuando los medios de comunicación machacan para crear necesidades innecesarias; cuando muchos de estos mismos medios desinforman, manipulan, crean opinión amparando estas prácticas; cuando ha pasado todo esto… hay un solo dios, y este es LA CODICIA.

Si la CODICIA la elevamos al rango de dios, por encima de los valores humanos y la subimos al tobogán de la vida, arrasará con todo a su paso. Y eso, amigos y amigas, es lo que yo creo que ha pasado y está pasando. Pero lo grave no es que haya pasado sino que seguirá pasando, porque los políticos, y también los ciudadanos de a pie, salvarán al codicioso para no hacer temblar al sistema y caer. Porque el motor del desarrollo de este mundo mezquino, insolidario y antisocial es la codicia, a ella nos plegamos para que siga tirando del carro donde vamos montados con la opulencia; porque en el fondo todos somos codiciosos en esa lucha por la supervivencia individual y de grupo, nos han educado en ella, y votaremos a aquellos que perpetúen el bienestar, el status quo, que son defensores y colegas de los actores codiciosos del sistema. EL SISTEMA ES EL PROBLEMA, un mundo de yupis y de vampiros.

Pero, entonces… ¿Qué hacer?

Sociológicamente se entiende que en los grupos siempre existe tres subgrupos, uno lo definimos como el motor, el que tira de todos y va marcando los objetivos, la marcha del colectivo, el dirigente; otro lo forma la gran masa, la mayoría del grupo matriz, los que se dejan llevar y apoyan a uno y otro en función de sus intereses, pero que no se pringan; finalmente está el grupo freno, el opositor, el que tiene otras ideas y alternativas, esa minoría concienciada que tira del carro en sentido contrario para evitar que se sigan cometiendo los errores, según ellos.

En este caso el grupo dirigente o motor, en términos generales, está montado y llevado por la codicia. El grupo freno, o alternativa, deberá dejar bien claro esta situación para que la masa tome conciencia de ella y deje de apoyar al llamado motor, buscando la alternancia o el cambio de objetivos.

Si estamos instalados en la codicia, habrá que potenciar la generosidad, como oponente, para hacer correr la situación sobre la línea que les comunica en ese continuo al que ya me referí, desde un extremo al otro. Esa generosidad basada en un sentido de la justicia diferente al desarrollado por esta sociedad injusta y codiciosa. Pero eso significa hacer temblar los cimientos de nuestra propia cultura y entramado social, de nuestra economía, cuestionarse principios, ética, leyes, conductas, actitudes y formas de vida a los que, posiblemente, no estemos dispuestos a renunciar. En todo caso, tal vez, lo que se pretenda y sea efectivo para seguir con nuestros privilegios, sea un acto de contrición, simbólico, para limpiar nuestras conciencias y seguir en nuestras treces. Habrá que ir al confesionario para admitir las culpas, pedir la absolución y seguir luego en la brecha… ¿Os suena?

viernes, 8 de enero de 2010

REFLEXION...MUCHOS NOS QUEJAMOS HAY TANTO POR QUE AGRADECER ...EJEMPLO DE HUMANIDAD.

Me llego este vello video a traves de una amistat
Si teneis una web o algun sitio donde pongais videos o publicais articulos,disponet de ello.
Gabriela te estoy muy agradecido!
Gracias por publicarlo(pues yo no supe como descifrar el codigo del video por más que me esforce,para publicarlo en las redes donde estoy.)
pues es necesario recordar a las personas hechos como este para seguir motivando al genero humano por delante del factor social más comun que genera el egoismo y deja de lado hechos como este.
Que enrriquecen muchisimo más que el dinero o el poder.


Encuentra más videos como éste en ***ALMA ALADA***


Un saludo cordial!!!